Cuestionario Bloque 2 Act. 1
14-6-14
1.-¿Cuáles son los factores que afectan al apego?
Hay cuatro grandes factores que inciden en la formación del apego como:
Calidad de la crianza. La teoría etológica manifiesta que los bebés criados en
familias cuyos padres son insensibles a las demandas y necesidades del niño
suelen desarrollar un apego inseguro. Un cuidado maternal extremadamente
inadecuado puede suponer un potente predictor de desordenes en el
establecimiento del apego. Ainsworth y colaboradores observaron que los niños
con apego seguro tenían madres que en los primeros meses de vida respondían
rápidamente al lloro del bebé e intentaban adaptar su conducta a la de su hijo.
Sin embargo, los niños con apego inseguro (evitante, resistente y
desorganizado/desorientado) solían tener madres que evitaban el contacto físico
con su hijo y se comportaban de manera rutinaria en las interacciones cara a
cara típicas del cuidado de todo bebé. Además, en las familias donde la
ansiedad es la característica predominante del entorno, las madres suelen ser
más insensibles y, por tanto, aumenta la frecuencia del apego inseguro.
Características del niño. Existen estudios que relacionan los partos
complicados, niños prematuros, enfermedades en los primeros meses e incluso el
temperamento del niño con problemas en el establecimiento del vínculo afectivo
del niño. Los niños extremadamente difíciles (lloran todo el día y se muestran irritables
con mucha frecuencia) suelen provocar ansiedad en la madre y esto hace que sea
más complicado el establecimiento del lazo afectivo. Sin embargo, si los padres
tienen recursos afectivos, sociales y cognitivos adecuados para manejar el
difícil temperamento del bebé o la enfermedad del mismo, puede no haber
excesivos problemas a la hora de desarrollar el apego.
Por tanto, un temperamento difícil del niño no tiene por qué provocar un apego
inseguro; depende de cómo los padres ajusten de manera armoniosa su conducta a
la del bebé.
¿Qué se manifiesta en la forma de interacción del cuidador que afecta la
calidad del apego del bebé?
Las influencias biológicas y ambientales afectan conjuntamente al desarrollo de
las relaciones de apego.
La capacidad de reaccionar con sensibilidad es el factor más importante en la
calidad del cuidado para fomentar el desarrollo de sanas relaciones de apego.
Una rica comunicación entre el cuidador y el niño favorece el desarrollo
cognitivo y lingüístico
Y puede ayudar a reducir la incidencia de dificultades en el desarrollo
sucesivo
¿Cuál es la relación entre el apego y el desarrollo de la personalidad
posterior en el niño?
Las relaciones de apego seguras constituyen un factor de protección, pues
reducen el riesgo de resultados negativos del desarrollo durante el resto de la
niñez y preparan a los niños para convertirse a su vez en padres competentes.
La separación de los niños de sus cuidadores y las interrupciones o el desorden
en las primeras relaciones de apego pueden tener serias consecuencias negativas
para el desarrollo del niño.
Si no se interviene, las dificultades en las relaciones de apego pueden
perpetuarse de generación en generación
Las relaciones de apego son fundamentales para el desarrollo social y emocional.
Es importante tomar conciencia de la compleja interrelación de los factores que
influyen en el desarrollo psicológico y del hecho de que es imposible predecir
con certeza cómo determinadas experiencias podrán afectar a un niño en
particular.
¿Qué consecuencias en el desarrollo emocional tiene un bebé que carece de
cuidados?
La falta de una relación afectuosa y positiva con los padres, el apego inseguro
y la vigilancia y participación inadecuadas en el cuidado de los niños puede
incrementar sensiblemente el riesgo de que éstos manifiesten problemas de
conducta y emotivos
Los cuidados parentales de baja calidad y el apego inseguro en la primera
infancia están íntimamente relacionados entre sí y con la incidencia de
desórdenes en la esfera emotiva y la conducta durante la niñez y la
adolescencia.
Una disciplina dura e inconstante durante la primera infancia interfiere con el
desarrollo por parte del niño de destrezas sociales positivas y autocontrol.
Si no se interviene, los problemas de conducta de los niños pequeños pueden
aumentar vertiginosamente, convirtiéndose en • La separación de una figura de
apego constituye potencialmente un grave trauma para el niño y puede acarrear
serias consecuencias.
El suministro de un cuidado alternativo apropiado puede mitigar los peores
efectos de las separaciones.
A menos que exista el riesgo evidente de que el niño sufra daños, el objetivo
debería consistir en apoyar a los padres para que proporcionen a sus hijos
cuidados de calidad adecuada. Dificultades mucho más serias durante la
adolescencia.
El desorden en las relaciones de apego constituye un significativo factor de
riesgo respecto a serios trastornos de conducta y salud mental durante el resto
de la niñez y la adolescencia.
El desorden en las relaciones de apego es mucho más frecuente en las familias
que viven en la pobreza y cuando el cuidado parental se caracteriza por ser
hostil, invasivo, intimidatorio o abusivo.
Las intervenciones tempranas, concentradas de modo inequívoco en el cuidado
afectuoso y sensible, pueden reducir la incidencia del desorden en las
relaciones de apego.
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